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Talento, ganas, empeño,... no suelen faltar a quien empieza a tocar en un grupo de música, que con mucha suerte puede que triunfen. Si esto se da existe un grave peligro, venderse. Continuamente nos quejamos de mil y un grupos de música: "Antaño eran más auténticos, ahora no valen nada..." o "Estos no son lo que eran" ¿El dinero, la fama, la gloria es lo que cambia a esta gente? ¿Tan matemático es aquello de triunfar y acto seguido venderse, o almoldarse, como lo llaman ahora?

Me encantaría saber vuestras opiniones, saber que grupos os parecen realmente fieles a su primigenio estilo y cuales han cedido ante la comercialización de su música y su imagen a cualquier precio...

Esto es todo amigos, la pereza puede más que mis enormes ganas de escribir. ¡Qué paséis un buen puente de la Inmaculada!

Un saludo: Fernando Zubicoa