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El gusano del oído. Así es como llaman los expertos a aquellas canciones que se nos quedan como incrustadas en alguna parte del cerebro humano y nos ponen la banda sonora a tantos días tontos de nuestra vida.

La razón de la involuntaria repetición de melodías y letras que a veces nuestro cerebro realiza automáticamente responde al hecho de satisfacer una incómoda necesidad que la mente reconoce después de haber escuchado la canción con la que después se va a encargar de machacarnos insistivamente.

Son curiosidades del grandioso universo de la mente humana, que en esta ocasión puede dar lugar a situaciones incómodas. Seguro que a alguno le ha pasado el día de un examen muy difícil para el cual uno se ha trabajado los codos en la biblioteca para después sentarse frente al examen y no venírsele a la memoria más que aquella estúpida canción que fue el temazo discotequero del verano del 94'...

Con estas cabilaciones os dejo melodementes, no sin antes animaros a que comentéis más las noticias, que para vosotros las hacemos.

Un saludo

Fernando Zubicoa