La década de los 70 en EEUU estuvo marcada por dos principales tendencias entre la cultura aun marginada afroamericana: Los tristes y los alegres.
Ambos con un fuerte componente de rebeldia y reivindicación, los tristes se centraron en el jazz, el blues, el country, e hicieron renacer el triste y particular "Va Pensiero" sureño de sus abuelos esclavos. Los alegres optaron por lo contrario, por la libertad de hecho, por los nuevos ritmos, el acid jazz, la fusión, la percusión, el rock'n'roll. Y el funk.
Dentro del funk desenfadado, de bajo marcado, ritmos repetitivos y registros de voz imposibles, James Brown, salido del gospel, alcanzó la gloria, siendo un referente durante toda su carrera, que no ha culminado hasta hoy.
¿Por qué los musicos actuales ya no son referentes de nada, ni de nadie, no tienen tendencia, ni son mitos? Sigamos creando productos basura, personajes de época, pasajeros y sin personalidad, y cuando el último James Brown halla muerto, nos habremos quedado sin música.