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Que grande es el cine. Que grande es nuestra música. Que grande es... que grandes son... que grandes son los gilipollas de las grandes productoras, y algunos de las pequeñas, y muchos de la radio, y todos los que han hecho de esto un mercado, una vomitona. Gracias a ellos.
Corre por las voces en las cárceles la historia de un joven cantautor que se le ocurrió la gran y original (ironía) idea de ponerse a tocar su guitarra en los aparcamientos de la empresa Virgin, que no sé ni donde cojones está ni me importa (perdón por los tacos, pero hoy me los permito, estoy cansado y es un nuevo estilo por explotar, aunque prometo no abusar nunca más). Día sí, día también hizo pira, borota, novillos, para ir hasta los aparcamientos a tocar su guitarrita esperando que alguien con influencia le escuchara y le gustara. En efecto alguien le oyó cantar. Le oyó tocar, y en efecto era alguien con influencia. No se paró a escuchar qué estaba tocando, ni la letra de la canción. Simplemente le dijo: Pero... ¿qué coño haces ahí? ¡¡Gilipollas!! Aparta de mi coche, ¡cretino! El muchacho le contesto que podía meterse sus palabras por el orificio que más gustase, a poder ser por aquel al cual cómicamente se le caracteriza con un sentido humano que no desarrolla realmente, estamos hablando del ojete, es decir que le dijo que se lo podía meter por el culo. (No os escandalices... por favor, ¿quién no le habría dicho algo parecido a semejante grano de pus andante?, esque así es esta gente, se cree que lo sabe todo, y espera encontrar en marte a la siguiente pornostar que le forré más aún su cuenta(no muy)corriente. El caso es que aquel chico cogio su guitarra y se aplastó en la cabeza a aquel ombligo peludo con articulaciones. Le cayeron varios años. Salió de la carcel y se suicidó. Estaba enganchado a la heroína. Esto debió pasar, si esque en realidad pasó, en los 80. Esta historia me ha llegado a mí por vías no sé si recomendables o fiables... En cualquier caso dudo que los de Virgin vengan aquí y me denuncien por dar falso testimonio y por acusica... bueno, si vienen quizás haga yo lo que hizo el chaval aquel, romperle, nosé,... ¿el portatil en la cara?Jejeje, no, es más valioso mi portatil que su cara de anormal... En fin, estoy cansado. Cansado y un pelín harto de esta peña. Que asco dan. Pero bueno, espero que los buenos no tengan que bajarse los pantalones para triunfar...
Quizá se me haya ido la olla hace rato... lo siento. La historia era triste. Pobre chaval, Dios se apiade de él, porque está visto que los gordinflones estos ni siquiera supieron tratarlo con dignidad y decirle con una sonrisa... Bien chaval, dale duro y deja que saque el coche, o algo parecido. En fin. Da igual. No van a cambiar. No creo que cambie el mundo, ¡pero si que me quedo agusto cagandome en ellos! Jejejeje
¡Un saludo gente!, o como dice Robe en Pedrá: ¡PUEBLO!
La imagen no tiene nada que ver, pero me gusta, y como yo soy el que escribo este artículo y en él soy un dictador, pues ahí va...

Fernando Zubicoa