Buena vista social club. Puede que a algunos de vosotros os suene el nombre. Lo habréis visto en alguna tienda de discos, lo habréis oído nombrar en la tele o quizá vuestros padres lo tengan en casa.
Buena Vista Social club es un resultado casual y fortuito. Ry Cooder (un músico de blues) marchó a Cuba en busca de nueva música e influencia cubana (esto sucede en la época de castro). Ry contactó con Juan de Marcos Gonzalez, el cual peinó Cuba en busca de músicos y encontró a cantantes de la edad de oro del país. Entre otros, encontró a Ibrahim Ferrer, Omara Portuondo, el pianista Ruben Gonzalez y al que quizá conozcáis más, el genial Compay Segundo.
Nadie iba a imaginar estos viejecitos iban a estar en los puestos principales de las listas de países europeos ni mucho menos que fueran a vender seis millones de copias de discos.
Estos músicos vivían humildemente. No tenían dinero para comprar huevos ni un segundo par de zapatos. Bien sabréis que en Cuba se censura todo, (internet, televisión). Vengo a decir esto, por que el propio disco que hicieron estos señores no fue producido en Cuba por la represión.
Fidel les dejó salir para dar la gira en Europa y en EEUU (creo recordar que vinieron a España, a Madrid). Lo que no les dejó fue llevarse a ninguno de sus familiares (por si les entraba la tentación).
Esta Big Band llegó a tocar en el Carnegie Hall. A la gente le gustaba la historia. Era un gran reclamo comercial.
Concluyo esta pequeña historia criticando a los grupos de hoy que lo tienen todo y lo único que buscan es tener más dejando de lado a la música. Buena Vista Social Club, un grupo de amigos, un lugar donde la música fluye por amor.
Alejandro Ribes Hankins

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