Ayer concierto de Joe Satriani. El guitarrista iba acompañado por buenos músicos, Mark Portnoy (batería G3) y el bajista que llevó John Petrucci al G3 de Tokio, que sinceramente, no me acuerdo de su nombre. También llevó a un guitarrista que debería tocar como él o mejor, pero no pasó de hacer quintas... Vamos, una rítmica.
Tocó canciones de su nuevo disco (bastante malo respecto a todo lo que ha hecho) y luego los temas clásicos como; Up In Flames, War, The Extremist, etc... Animó a la gente con canciones como Crowd Chant.
Entrando en materia; El concierto sonó como un disco, fue perfecto. Los solos veloces y cañeros, como si fuera lo último que fuese a tocar en su vida. No se puede dudar de la calidad de este hombre como guitarrista. Muchos dicen que es el mejor (cosa con la que discrepo) pero lo que no se puede negar es que es el padre de el Guitar Hero.
Le voy a acusar de una cosa fundamentalmente. Tocaba muy rápido y muy desalmado, no se le veía el corazón a la hora de tocar... Es fácil correr las escalas a toda leche, más complicado es saber lo que estás tocando y aun más difícil es el pensar y plasmar en las cuerdas lo que tienes en la cabeza. Esto constituye una de las partes más importantes de la música.

Como anécdota; Me colé con la novia de mi amigo Juan, Emma, en los camerinos. Los dos llevábamos la guitarra y íbamos en busca de una firma. La verdad es que nos costó camelarnos a los guardias; no estaban por la labor. Tras ruegos y caritas de pena, pasamos a la zona del BackStage. Vimos a todos los músiczoos excepto a Satriani. Minutos más tarde nos echaron. El encargado, un hombre mayor y con mala leche consideró que no debíamos estar ahí. No os podéis imaginar la mala leche que tenía.
En fin, fue divertido. Solo nos faltó el final.